Universidad Nacional Autónoma de México
Colegio de Ciencias y Humanidades
Plantel Azcapotzalco
Integrantes del equipo:
Lujano Flores Oscar Ivan
Meza Cevallos Mauricio
Morales Lopez Nallely
Orozco Sotelo Brayan Efrain
Perez Vazquez Miguel Uriel
Rojas Moreno Yessica
Rosales Garcia Ricardo Bryan
Valle Hernandez Axel Eduardo
Zermeño Franco Berenice
Integrantes del equipo:
Lujano Flores Oscar Ivan
Meza Cevallos Mauricio
Morales Lopez Nallely
Orozco Sotelo Brayan Efrain
Perez Vazquez Miguel Uriel
Rojas Moreno Yessica
Rosales Garcia Ricardo Bryan
Valle Hernandez Axel Eduardo
Zermeño Franco Berenice
Elaborado por: Nallely Morales Lopez
Profesora: Susana Huerta.
Grupo: 415
Morales López Nallely 415
A lo largo de este tiempo en el que hemos abarcado al agua como nuestro eje de
investigación, he observado como a través de los siglos, los diferentes
gobernadores de nuestro país han permitido el mal uso y la injusticia del agua.
Pero esto no es todo ya que haciendo a un lado a los políticos y las empresas
extranjeras, el pueblo contribuye bastante al mal uso del agua,esto debido a su
mal uso, contaminación de presas, ríos, lagos, etc. y lo peor de todo es que no
tenemos conciencia sobre el daño que provocamos al ambiente debido a nuestro
comportamiento mediocre.
En la Cuidad de México a lo largo de los siglos XX-XXI, se han ido extinguiendo,
bastantes canales importantes para el suministro de agua en toda esta región,
esto se debe al mal uso que se le da a estos abastecimientos acuíferos. Todo el
país debe de hacer conciencia sobre el daño que estamos haciendo al contaminar
estos lugares.
El agua es un tema de investigación de bastante importancia para que la vida en
el planeta siga subsistiendo.
Por otra parte es muy importante relacionar esta temática del agua, con los
estados que nos tocó y ver desde otra perspectiva como han ido transformando y
modificando los acueductos, o privatizando ciertos lugares a los cuales todos
podían tener acceso, sólo por obtener ganancias económicas, además de los
malos usos que les están dando.
pasando por las diversas formas y usos que se adoptaron en los casi 300 años de
que el actual México fue conocido como un reino y colonia de España, así como
por las continuidades y los cambios acaecidos en el siglo XIX y los procesos de
modernización del siglo XX. Sin embargo, el tema de la modernización no se
puede entender sin observar los procesos y los momentos históricos en que se
legisló en torno al agua y sin que se vean las condiciones en que evolucionó la
administración del vital líquido hasta nuestros días. De esta manera, el texto
muestra la riqueza de las variadas técnicas hidráulicas que se desarrollaron en
México desde épocas tempranas, la adaptación y la adopción de las que trajeron
los españoles, así como el desarrollo que se dio en los siglos XIX y XX hasta
lograr una mayor captación de agua por medio de presas, cajas de agua,
entarquinamiento y otros sistemas hidráulicos, todo ello con el fin de expandir las
tierras de cultivos y generar la energía eléctrica necesaria para un país que
entraba en la etapa de la modernidad industrial a pasos acelerados.
La recolección y el almacenamiento de agua pluvial fueron prácticas comunes en
Mesoamérica desde tiempos muy antiguos, fuera en recipientes en depósitos
subterráneos, o a cielo abierto. El agua se captaba mediante canales y zanjas,
aprovechando el agua rodada (en patios y casas, o en el campo, en jagüeyes,
mediante bordos, entre otros), o bien, conduciéndola desde los techos de las
viviendas y edificios por medio de canoas o canjilones de madera o pencas o
canalitos, a los depósitos. En las viviendas el agua se almacenó en recipientes de
barro, enterrados o no, así como en pilas o piletas de barro, cal y canto, piedra,
excavados en el suelo, recubiertos o no con piedra o argamasa y estuco. Entre los
almacenes subterráneos domésticos de mayor antigüedad en el área se
encuentran los de San José Mogote (1000 a.C.) y Tierras Largas (1000-900 a.C.),
Oaxaca (Marcus 2006:233). Otros depósitos subterráneos son los chultunes o
cisternas mayas, que se cuentan por miles en la península de Yucatán, que fueron
vitales para los asentamientos prehispánicos y que persisten hasta el presente
(Zapata 1982).
En lo que respecta a los depósitos pluviales a cielo abierto, destacan los jagüeyes,
que fueron muy comunes en el centro y el sur de México, en especial en las zonas
áridas y semiáridas donde el nivel freático estaba muy bajo o el suelo era rocoso y
resultaba muy difícil alcanzarlo mediante la excavación de pozos someros. A los
jagüeyes, hechos artificialmente o acondicionados aprovechando hondonadas
naturales, situados en terrenos cercanos a cerros y lomeríos, se canalizaba el
agua de las pequeñas corrientes pluviales o de los escurrimientos de los cerros y
techos aledaños. Otro tipo de depósito pluvial prehispánico, recientemente
identificado por el arqueó- logo Lorenzo Ochoa en la Huasteca meridional, y a
diferencia de los jagüeyes que son de tierra, está recubierto con piedra basáltica
columnar.
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