miércoles, 11 de mayo de 2016

Temática de nuestro eje (el agua)

Universidad Nacional Autónoma de México
Colegio de Ciencias y Humanidades
Plantel Azcapotzalco
Integrantes del equipo:
Lujano Flores Oscar Ivan
Meza Cevallos Mauricio
Morales Lopez Nallely
Orozco Sotelo Brayan Efrain
Perez Vazquez Miguel Uriel
Rojas Moreno Yessica
Rosales Garcia Ricardo Bryan
Valle Hernandez Axel Eduardo
Zermeño Franco Berenice


 Elaborado por: Nallely Morales Lopez
Profesora: Susana Huerta.
Grupo: 415
Morales López Nallely 415

A lo largo de este tiempo en el que hemos abarcado al agua como nuestro eje de


investigación, he observado como a través de los siglos, los diferentes

gobernadores de nuestro país han permitido el mal uso y la injusticia del agua.

Pero esto no es todo ya que haciendo a un lado a los políticos y las empresas

extranjeras, el pueblo contribuye bastante al mal uso del agua,esto debido a su

mal uso, contaminación de presas, ríos, lagos, etc. y lo peor de todo es que no

tenemos conciencia sobre el daño que provocamos al ambiente debido a nuestro

comportamiento mediocre.


En la Cuidad de México a lo largo de los siglos XX-XXI, se han ido extinguiendo,

bastantes canales importantes para el suministro de agua en toda esta región,

esto se debe al mal uso que se le da a estos abastecimientos acuíferos. Todo el

país debe de hacer conciencia sobre el daño que estamos haciendo al contaminar

estos lugares.

El agua es un tema de investigación de bastante importancia para que la vida en

el planeta siga subsistiendo.


Por otra parte es muy importante relacionar esta temática del agua, con los

estados que nos tocó y ver desde otra perspectiva como han ido transformando y

modificando los acueductos, o privatizando ciertos lugares a los cuales todos

podían tener acceso, sólo por obtener ganancias económicas, además de los

malos usos que les están dando.

pasando por las diversas formas y usos que se adoptaron en los casi 300 años de

que el actual México fue conocido como un reino y colonia de España, así como

por las continuidades y los cambios acaecidos en el siglo XIX y los procesos de

modernización del siglo XX. Sin embargo, el tema de la modernización no se

puede entender sin observar los procesos y los momentos históricos en que se

legisló en torno al agua y sin que se vean las condiciones en que evolucionó la

administración del vital líquido hasta nuestros días. De esta manera, el texto

muestra la riqueza de las variadas técnicas hidráulicas que se desarrollaron en

México desde épocas tempranas, la adaptación y la adopción de las que trajeron

los españoles, así como el desarrollo que se dio en los siglos XIX y XX hasta

lograr una mayor captación de agua por medio de presas, cajas de agua,

entarquinamiento y otros sistemas hidráulicos, todo ello con el fin de expandir las

tierras de cultivos y generar la energía eléctrica necesaria para un país que

entraba en la etapa de la modernidad industrial a pasos acelerados.

La recolección y el almacenamiento de agua pluvial fueron prácticas comunes en

Mesoamérica desde tiempos muy antiguos, fuera en recipientes en depósitos

subterráneos, o a cielo abierto. El agua se captaba mediante canales y zanjas,

aprovechando el agua rodada (en patios y casas, o en el campo, en jagüeyes,

mediante bordos, entre otros), o bien, conduciéndola desde los techos de las

viviendas y edificios por medio de canoas o canjilones de madera o pencas o

canalitos, a los depósitos. En las viviendas el agua se almacenó en recipientes de

barro, enterrados o no, así como en pilas o piletas de barro, cal y canto, piedra,

excavados en el suelo, recubiertos o no con piedra o argamasa y estuco. Entre los

almacenes subterráneos domésticos de mayor antigüedad en el área se

encuentran los de San José Mogote (1000 a.C.) y Tierras Largas (1000-900 a.C.),

Oaxaca (Marcus 2006:233). Otros depósitos subterráneos son los chultunes o

cisternas mayas, que se cuentan por miles en la península de Yucatán, que fueron

vitales para los asentamientos prehispánicos y que persisten hasta el presente

(Zapata 1982).


En lo que respecta a los depósitos pluviales a cielo abierto, destacan los jagüeyes,

que fueron muy comunes en el centro y el sur de México, en especial en las zonas

áridas y semiáridas donde el nivel freático estaba muy bajo o el suelo era rocoso y

resultaba muy difícil alcanzarlo mediante la excavación de pozos someros. A los

jagüeyes, hechos artificialmente o acondicionados aprovechando hondonadas

naturales, situados en terrenos cercanos a cerros y lomeríos, se canalizaba el

agua de las pequeñas corrientes pluviales o de los escurrimientos de los cerros y

techos aledaños. Otro tipo de depósito pluvial prehispánico, recientemente

identificado por el arqueó- logo Lorenzo Ochoa en la Huasteca meridional, y a

diferencia de los jagüeyes que son de tierra, está recubierto con piedra basáltica

columnar.

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