Universidad Nacional Autónoma de México
Colegio de Ciencias y Humanidades
Plantel Azcapotzalco
Integrantes del equipo:
Lujano Flores Oscar Ivan
Meza Cevallos Mauricio
Morales Lopez Nallely
Orozco Sotelo Brayan Efrain
Perez Vazquez Miguel Uriel
Rojas Moreno Yessica
Rosales Garcia Ricardo Bryan
Valle Hernandez Axel Eduardo
Zermeño Franco Berenice
Integrantes del equipo:
Lujano Flores Oscar Ivan
Meza Cevallos Mauricio
Morales Lopez Nallely
Orozco Sotelo Brayan Efrain
Perez Vazquez Miguel Uriel
Rojas Moreno Yessica
Rosales Garcia Ricardo Bryan
Valle Hernandez Axel Eduardo
Zermeño Franco Berenice
Elaborado por: Yessica Rojas Moreno
Profesora: Susana Huerta.
Grupo: 415
Las
economías desarrolladas y subdesarrolladas crecieron en la posguerra (de la 2a
Guerra Mundial) por varias décadas (1940, 1950, 1960 y 1970) en forma sostenida
con gran presencia del gobierno en la actividad económica, con control de su
moneda y manejo soberano de la política económica que impulsaba el desarrollo
de las fuerzas productivas y el empleo en beneficio de todos los sectores de la
economía. Se expandía el gasto público para dinamizar la demanda, la
infraestructura física y social y se potenciaba el crecimiento de la inversión
privada y el empleo. El crecimiento económico era comandado por la
participación del gobierno en la economía, a favor del mercado interno y las
mayores economías aprovechaban sus excedentes de producción para crecer también
en torno al mercado externo. La política fiscal predominante se encaminaba a
satisfacer las demandas del sector productivo, de los trabajadores y de los que
buscaban empleo. La política monetaria era acomodaticia a las necesidades de la
política fiscal, y estaban regulados tanto el sector financiero, como el sector
externo —el movimiento de mercancías y capitales—, lo cual favorecía al sector
productivo y evitaba fuertes presiones negativas y vulnerabilidades sobre el
sector externo, al evitar acciones especulativas para configurar condiciones de
crecimiento sostenido en la mayoría de las economías.
La política
fiscal de expansión del gasto público aseguraba crecimiento de las ventas e
ingresos del sector privado, además, se contaba con condiciones de acumulación
y financiamiento favorables (porque ello le permitía ser sujeto de crédito),
para impulsar la inversión, el desarrollo industrial de los países, su dinámica
económica y el empleo; todo ello en condiciones de baja inflación. Así, se
favorecían tanto a los sectores productivo y financiero como a los que buscaban
empleo y lo encontraban. El Estado de Bienestar estaba presente. En este
contexto, el gasto tiene gran participación, pues atiende las demandas sociales
de la población y hacía que las desigualdades de ingreso y riqueza fueran
menores a las que han pasado a predominar en las últimas tres décadas. Había
participación del gobierno en la economía, sin mermar los espacios de
acumulación del sector privado, que se beneficiaba por el incremento de
demanda, por la inversión en infraestructura, por las políticas industriales,
crediticias y demás políticas encaminadas a impulsar la esfera productiva. La
política fiscal y el resto de la política económica tenían como objetivo
gobernar para satisfacer las demandas de todos los sectores económicos, y para
ello el gobierno requería tener el control de la moneda, regular al sector
financiero y vigilar los movimientos de mercancías y capitales. Lo que hacía
posible conjuntar el desarrollo económico incluyente era la presencia activa
del gobierno en la economía, como el desarrollo industrial, que ofrecía
alternativas de inversión rentable y de empleo. Hoexter nos dice, era "el
modelo de economía mixta fuerte tipificado en ciertos años en Estados Unidos,
en Canadá, como en la social democracia europea, con un gobierno que regula al
sector privado y promueve servicios vitales... un modelo exitoso de una
sociedad de complejo industrial" (2013).
Por: Rojas Moreno Yessica
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